miércoles, 26 de julio de 2017

El enigma de Cambisses - Paul Sussman.


Un viaje a la aventura en el inmenso y sofocante desierto, contemplaremos la intriga, la violencia y el fanatismo religioso. Un policía, un arqueólogo, una zoologa y un líder terrorista musulmán desenmarañan un enigma que por miles de años aguardaba ser descubierto.

Una novela fácil de leer y en la cual terminas inmiscuido sintiéndote uno más en las persecuciones y demás correrías de los personajes. Pasando las 200 hojas la novela toma forma y entretiene hasta el final. Recomendable.


Posdata: Al parecer el fallecido autor tiene a Yusuf Jalifa, el policía, como personaje en otra novela: "El guardián de los Arcanos"


miércoles, 5 de febrero de 2014

Al Otro Lado (Versión completa)

AL OTRO LADO

(Versión completa)


                                                                                                                                Viernes, 07 de marzo


Querido amigo, espero estés bien, no perturbaría tus días a menos que fuera algo importante lo que me sucediese. Y en verdad creo que lo sea, ¡A menos que estuviese loco! Óyeme, oigo voces en mi habitación, mejor dicho, en la pared contigua, en la que se supone no hay nada tras de ella. Oigo carcajadas extrañas, conversaciones en bajo tono, casi inaudibles como rumores, pero hay momentos en las que los escucho claramente.

Hablan sobre mi, me asuste la primera vez, hablaban sobre una muerte. Supongo que era la mía. ¿Como supe que hablaban sobre mí? Escuché que mencionaron mi nombre mal dicho o algo así, desde ese día no duermo para tratar de escuchar más, algo  más sobre mi futuro, sabes, creo que hablan sobre eso. Creo que hablan sobre mi muerte y tratan de prevenirme.
                                                              
Te seguiré escribiendo cuando sepa más. Un abrazo.


                                                                                                                               Domingo, 09 de marzo

Querido amigo, continúo escuchándolos a través de la pared, tras de la cual no hay nada mas que un extenso campo de sembradíos. Ahora hablan sobre lo que hago, no ven con buenos ojos lo que estoy haciendo, es decir, quieren que ya no te escriba  pero yo no dejare de hacerlo. Cuando me canso de escucharlos, cosa que es cerca al amanecer, siento que mi habitación tiembla, no hago caso y duermo. A veces me han jalado la colcha enfurecidamente y caí de la cama maldiciendo al aire. Otros días las carcajadas sonaron cerca a mis oídos, tan fuerte que di un grito fenomenal y enseguida subieron mis hermanos. Me tranquilicé y fue la primera noche que no la pasé en mi habitación desde que todo comenzó.

 “Este mundo no te necesita” fue la frase que me ha dejado ciertas dudas, más las experiencias antes mencionadas, es posible creer que ellos son malévolos, estoy sintiendo angustia y no dejo de recordar como sucedió todo... Fue una noche a eso de la medianoche en la que me desperté sobresaltado  al escuchar conversaciones, creí que provenían de la calle ya que siempre duermo con la puerta semi-abierta. Salí a observar y nada, silencio, salvo el sonido de los grillos. Entre a mi habitación y ahí permanecí de pie en el umbral, la conversación como un rumor la escuchaba con un poco de esfuerzo, salí otra vez a observar la calle, nada. Debo mencionarte que mi habitación se encuentra en un segundo piso, en la cual es la única habitada. Bueno, regrese a mi cuarto y escuchando aquellos murmullos lejanos me recosté, y de pronto escuche la primera carcajada nítida, tan clara como que me puse de pie y quede sentado, los pies colgando, sobre la cama. No se cuanto tiempo paso, si uno o dos, no lo sé. Perturbado a la noche siguiente dejé temprano lo que estaba haciendo y subí a mi pieza, no prendí las luces, y me  quedé callado, esperando lo que esperaba que sucediese, y así pasó, si no, no te estaría escribiendo estas líneas.

Te seguiré escribiendo, espero, sin el temor ni la angustia que me ocupa, cuídate.


                                                                                                                                 Jueves, 13 de marzo

Algo estupefacto y a la vez emocionado te escribo. Una de estas noches, escuché, me dejarán pasar, no sé adonde, pero me dejarán hacerlo. Unas horas antes osé ver sobre mi pared el reflejo de la luna, y como esa pequeña porción de espacio empezó a ondear como si de agua se tratase. Quedé absorto ante aquella visión, me acerque rápidamente y antes que pudiera poner mis manos sobre aquel portento, desapareció. No dormí toda la noche, esperándolo otra vez. A la mañana siguiente se lo conté a mis hermanos, no me creyeron y más bien empezaron a criticarme sobre lo mal que me apreciaban, ojeras, mal aseado, el cabello sin lavar, débil, en fin, me alejé de ellos y me refugie en mi habitación.

Otra vez escucho pasos en mi habitación, a ocurrido en estos últimos días, eso seria lo mas extraño si es que no hubiesen cesado las conversaciones, que es más extraño aún. Me han abandonado creo, no se si lo soportare, necesito saber más. Cuando estaba ya lamentablemente olvidando todo, varias noches después ocurrió lo que tanto esperaba, ansiaba y deseaba. Los ví a través de la pared. Pegados como cucarachas sobre un cristal, aprisionados al otro lado de este mundo, mirándome con sus ojos rojos, fijamente, llamándome sin señas, los escuchaba en mi cabeza, aullaban mi nombre furiosamente. Di un paso, dos, tres, y traté de tocarlos, mi mano atravesó la transparencia y el frió me heló la sangre, ¡Dios mío! me empezaron a tironear, desperté del trance al cual fui sometido y caí sobre el piso, me agarre la mano derecha, azul, entumecida, con dolor. No saldré de esta habitación nunca más, nunca más, te lo aseguro, debo verlos otra vez.


                                                                                                                                    Lunes, 17 de marzo

Querido amigo, me gustaría que pudieras venir a visitarme, lo estoy pasando de lo mejor, en serio, he conocido la verdad inescrutable, jamás alcanzada por ser humano alguno, a veces lloro por la oportunidad que se me ha concedido. Entre cuatro paredes me encuentro, pero veo el mundo entero a mí alrededor, veo lo que haces en este momento pero esta la única y última vez que me dejaran comunicarme con tu plano, mi ex mundo. Por las noches aúllo de odio queriendo regresar, mientras ellos ríen y me insultan, me golpean, me escupen y me duele, no sabes, como clavos en mi pecho, en mis manos, arden, sangran... No tienen fin, nacieron desde el principio, desde el cero, me dan asco, pero me ayudan a soportar el dolor, me muestran como será el holocausto y sonrío, me mato de risa. Sé que nos volveremos a ver, no sé el tiempo, amigo, te veré en este lado...
                        
                                
                                                                                                                                                     ADIOS.


lunes, 4 de julio de 2011

FRAGMENTOS DE REALIDAD - cap. 2

II-  UN DESPERTAR DOLOROSO.

El techo oscuro de la habitación era una pizarra mostrando el infinito, una imagen tras otra  surcaba  aquel espacio. No podía conciliar el sueño, cerraba los ojos llamando al sopor mientras el miedo arrancaba  sus ganas. Sus ojos, aterrados, estaban abiertos.  

Fue tan real y horripilante. Se hallaba  sentado, apoyado en el respaldar de la cama. Sus ojos sustraídos, alejados, de aquella escena. Era una extraña forma de encontrarse dormido, sumergido en un sueño que nunca buscó. De alguna manera u otra recorrió velozmente el último sueño y se encontró parado en medio de la pista nuevamente, sólo, amparado bajo postes eléctricos, titilantes. Percibió una figura a lo lejos, un bulto, una sombra colgada en medio del camino. No quiso avanzar, pero, era un sueño, no podía controlarlo del todo y aun así se resistía a hacerlo. No se daría por vencido, otras noches pudo llegar a darse cuenta, ser consciente y no dejarse manipular por su mente, trató de calmarse y seguía caminando. Pensó ``Quiero detenerme``, y siguió andando, “Quiero detenerme”  imploró, como un rezo, con más fe y se detuvo.

Sabía que lo logró, se le erizaron los pelos de la nuca inmediatamente. Ya no había marcha atrás. El miedo como único acompañante no era un consuelo para él; hubiera preferido otro tipo de sueño, alguna fantasía exótica (y otro tipo de compañía), sin duda se hallaba en el polo opuesto.

El cielo, no se había percatado hasta ese momento aquello: oscuridad infinita, un mar negro, la nada en su máxima expresión. Ni un ciego podría ´´vislumbrar´´ aquella cegadora oscuridad. Eso era, mirar el cielo era dejarse envolver completamente por la más aterradora nada.

Volvió a mirar hacia el bulto y siguió caminando. Sentía que las luces se apagaban tras de si, aun así no quiso mirar atrás y verificarlo. Sus zancadas iban incrementando de velocidad, quería terminar con todo esto de una vez; ya estaba frente al bulto, era como una colmena negra flotante, su tamaño era mayor a la de él. Se sentía un frío gélido a su alrededor, aquella sombra ocupaba casi todo el ancho de la pista y la única forma de seguir era cercándolo.

No había otra opción. ¿Qué era aquello?, ahora que la conciencia y la razón se hallaban con él, no dejaba de temblar. Quizá no debiera seguir, ¿aquello sería una advertencia?

Parado frente a la sombra, sin decir nada y soñando, Sebastián, rodeó aquel esferoide negruzco, y sintiendo el frió en los huesos, atravesó el obstáculo. Pero, ¿Podría ser posible? Ya a treinta pasos podría jurar que sentía aquel frió otra vez sobre su piel, sobre su espalda, tras de él.

Ni por un millón de dólares voltearía a mirar. El camino al frente era bastante extenso y atemorizante, y sin duda alguna era la hora de echarse a correr. Como un loco se precipitó hacia adelante, dejando atrás las sombras, al helado viento, y un zumbido nuevo empezó a campanear en sus oídos, era ¿el sonido de un celular? 

Su curiosidad pudo más. Se detuvo lentamente, barriendo con la mirada el camino trataba de hallar el generador de aquel timbre. Su vista se posó sobre una grieta, dentro del cual había algo agitándose, vibrando. De pie frente a aquel descubrimiento tuvo que hacer algo primero, apretó los dientes, tragó saliva y miró sobre su hombro: Nada. Todo estaba relativamente ´´normal´´, las luces tras él estaban encendidas, pero hubo algo que le corto la respiración por un segundo, el bulto gigante había desaparecido.

´´Espero no volverlo a ver más´´ - Se dijo para si.  Se arrodilló para recoger el objeto y exactamente como lo supuso era un celular, uno no muy moderno. Reconoció el celular, era idéntico al primero que tuvo en su vida, fue un regalo de su madre, a la única que amaba tanto en esta vida. Ella había fallecido tras un año desde aquel regalo.

El aparato empezó a sonar tan de repente que lo asustó, lo dejo caer al suelo y siguió con el sonido. Sebastián lo cogió nuevamente, lo observó detenidamente y un mensaje de texto encontró.


“Estamos tras de ti”


Otra vez un viento helado le recorrió el cuerpo, apretó los ojos y pensó en rezar. Muy tarde. Su espalda fue desgarrada y mucha sangre regó el camino, se sintió desvanecer mientras abría los ojos, su visión se empañó y el lugar parecía arremolinarse lentamente.

Era aún de noche. Despertó fuera de su cama, boca abajo, no se podía mover, se preguntó si era por la impresión de aquella pesadilla y de pronto vio un charco negro que brillaba a su alrededor, era su sangre, maquiavélicamente bañada por la luz que se colaba por la ventana.

No supo cuanto tiempo estuvo tirado en el suelo hasta el momento que escuchó la puerta siendo destrozada, eran los paramédicos los que entraron a través de ella. En el hospital fue derivado a emergencias inmediatamente. En la sala de operaciones escuchó  a los cirujanos hablar mientras le aplicaban anestesia y antes de quedarse profundamente dormido una imagen saltó a su mente, la última mirada a su pesadilla, unas sombras se reunieron entorno a él antes de despertar.

FRAGMENTOS DE REALIDAD - cap. 1

Se dice que el mundo en que vivimos no es más que una creación de nuestras  mentes, el inconsciente colectivo, en la que todos creemos sin darnos cuenta, creando así una realidad. Muchas personas pueden vislumbrar a través de sueños fragmentos de otra realidad…este es uno de esos casos.


I-  SUEÑOS.

Una fría noche de invierno, en una habitación en el cual se filtraba, como un silbido lejano, el viento. Una figura envuelta entre colchas se agitaba y movía bruscamente  en su lecho. La habitación construida de material noble contenía fisuras en su estructura y en el techo de eternit húmedo colgaba un fluorescente circular que titilaba descompuesto, como un ojo que lo observaba todo.

Despertó sudando, como si hubiera corrido una maratón; tenía el ceño fruncido por no ser la primera vez que le sucedía. Se sentó sobre su cama a meditar, no era la primera vez, de eso estaba seguro. Lanzó un largo bostezo y se puso de pie, acomodó las colchas lentamente y se mudó de ropa lo más rápido que pudo.

Su nombre era Sebastián y trabajaba cada mañana como seguridad en un mercado cercano a su casa, al que todos los días llegaba temprano a cumplir su deber. Su vida estaba plagada de esfuerzos en la loca carrera de subsistencia, en su afán de de mejorar la poca calidad de vida que poseía y por los sueños que deseaba cumplir. Pero últimamente su desempeño en el trabajo no estaba siendo muy bueno, hasta el punto de correr riesgo de despido, ¿la causa? No podía dormir bien por las noches, por culpa de pesadillas extrañas. Aquellas pesadillas no eran muy diferentes y se podría decir que seguían un patron parecido. En todas ellas se encontraba en una avenida desierta, interminable,  a la luz de los postes eléctricos, sintiéndose totalmente desorientado.

El caminaba lentamente entre aquella tétrica pista, girándose sobre si mismo al oír pasos lejanos acercándose. Escuchaba silbidos, las gotas de un caño chisporroteando en un fregadero, el timbre de las casas sonar. Y él aceleraba la marcha al sentirse observado en aquella desolación.

Y la verdad que cada sueño comenzaba siempre de la misma forma que la primera, pero  siempre podía avanzar un poco más el tramo anterior, y cada tramo anteriormente soñado  lo surcaba aceleradamente, hasta llegar al nuevo. Tres segundos, siempre tres segundos de aceleración, luego la estabilidad. Él no hacía más que seguir.

Llegó a tal punto de creerse carcomido por aquellos sueños cuando estos empezaron a ser más recurrentes y hasta casi diarios. Llegaba tarde a su empleo, con los ojos rojos, hinchados, el cabello mal peinado y con una cara totalmente insomnica. Sus superiores lo derivaron a un hospital cercano, no sin antes decirle: ´´Un buen descanso te espera, muchacho´´. Aquello no era más que una manera cordial de decirle que había sido cesado temporalmente. Todo eso gracias a sus malos sueños.

Hizo lo que le recomendaron y fue al hospital. El doctor, un tipo bajito de amplia sonrisa y largos cabellos canos, que lo atendió le medicó ciertos sedantes para que se relaje. Le comentó que sus malos y recurrentes sueños se debían a una mala alimentación y al poco descanso al que se cometía. Sin lugar a dudas Sebastián tomó ese diagnostico como algo tonto, pero cierto, y salió del consultorio rumbo ha alguna farmacia donde conseguir el medicamento indicado en su receta.

No entendía muy bien por qué le pasaba aquello, por qué sentía miedo...de dormir.

Se hallaba sentado en medio de su pequeña sala, sobre la mesa sus codos eran dos parantes que sostenían con las manos entrecruzadas su cabeza. Sus ojos cerrados y el silencio a su alrededor le propinaban pensamientos, ideas del significado de aquellas pesadillas. Tan solo había una manera de averiguarlo se decía, y aquel método le producía espanto. Ensimismado en sus pensamientos escuchó el llamado del reloj que gritando le recordó la hora: 10:00 p.m. Se puso de pie y caminó hacia su habitación; parecía débil al andar pero resuelto a terminar el camino.

Resolvió no tomar los sedantes.             
  

martes, 31 de mayo de 2011

Presencias...

Cuatro y media de la mañana y no puedo dormir… tal vez la impaciencia de poder ver otra vez aquellos rojos ojos cortar la noche oscura… la impaciencia que carcome mis sentidos al no poder tocar tu fantasmal figura, acrecentado sentimiento viendo como la cortina de la habitación baila y revolotea con la brisa helada… Muchas veces siento como si la vida se me fuera poco a poco y seguir soñando mi único sustento para sobrevivir es… las horas pasan y sigo pensando en cómo apareciste o como te invoque, no lo sé realmente, ni lo recuerdo… quizá eres real y no aquel rayo de luna del que todos me hablan, que desaparece cuando la noche acaba… Tratar de tocarte, las ganas me ahogan y espero tu presencia una vez más…

La noche no termina y la espectral figura yace sobre mi habitación, tranquila, mirándome pasivamente… los ojos rojos sedientos de algo… me sonríe, no es mi imaginación…. Como calmar su locura de admirarme si yo la admiro también… como hacerle entender que mi conciencia aúlla de celos cuando la veo acorralada por la oscuridad, sujeta por ese manto negro que resalta mi devoción… Tranquilo hasta el amanecer espero junto a ella, no tengo sueño, ni quiero tenerlo… la noche terminará y la espectral figura dejará mi habitación, tranquila, con la misma mirada pasiva… y su perversa sonrisa refleja que volverá, y no tengo miedo, ¿por qué he de temerle al amor?

Durmiendo de día, soñando con ella… una larga espera, un martirio transitorio que espera desaparecer y renacer, como cuando las horas pasan y no te das cuenta que pasaron, así pasan mis días, tan diferentes de todas mis noches…

jueves, 9 de septiembre de 2010

Harry Potter Xtream -Fan fic subido de tono!!

La sala común de Grifindor se hallaba lleno de estudiantes por las noches. Al acercarse las fechas de los exámenes los alumnos se quedaban hasta tarde haciendo los deberes. Harry se hallaba junto a Ron y Hermione en una mesa cercana a la chimenea, los tres escribiendo lo más rápido que podían sobre sus pergaminos.

La sala común era iluminada por la brillante chimenea mágica en la que silenciosamente castañeaba el fuego.

Era ya media noche y la sala estaba ya casi vacía, solo quedaban Harry y Hermione Granger. Hace unos minutos Ron rompió su pluma furiosamente y maldijo al profesor Snape por dejar tareas tan estúpidas y difíciles.

Harry ya había finalizado sus deberes y sentía que sus parpados le pesaban terriblemente. Había trabajado duro y sin descanso sobre una composición que les había dejado el profesor Flitwick acerca de los “últimos grandes descubrimientos sobre los encantamientos” o sea que no era de su total agrado pero tenia que cumplirla sí o sí esta noche de esa manera mañana por lo menos tendría una hora extra para jugar quiditch.

-¡Ya! Por fin he terminado –dijo Hermione y bostezó complacidamente -Harry...

-¿Si? -dijo éste cansinamente y se puso de pie.

Hermione se levantó de su lugar y lo abrazó.

-Harry, te aprecio mucho, sé que saldrás victorioso de la lucha contra Vol... Vol... Voldemort –ella tragó saliva –Ahora ¿vamos?

-¿vamos? ¿Y a dónde? –Harry se había ruborizado sin querer luego que Hermione lo soltara.

-Pues a la cama ¿acaso no es obvio? –Dijo ella –mira la hora que es.

Harry observó el reloj situado encima de la chimenea, la manecilla más larga marcaba al doce y la más corta al seis.

-Si, es cierto. Ya es muy tarde.

Ambos se dirigieron a sus respectivas habitaciones, pero, al estar medio adormilados se tropezaron y cayeron uno sobre el otro. Hermione se hallaba sobre Harry.

Harry perdió sus gafas por la caída, tanteó con su mano derecha el suelo y la recuperó; vislumbro a Hermione encima de él. Observó su rostro como nunca antes lo había hecho. Era la primera vez que la tenia tan cerca suyo. No pudo ocultar en sus pensamientos lo bella que le parecía Hermione, ella era una de las chicas más guapas de su grado; ahora que había crecido su cuerpo mostraba ya las curvas que yacían ocultas en su anatomía, su blanca piel conjugaba perfectamente con su pelo ondeado y castaño.

Cuantas veces Harry se había negado en verla como más que una amiga, cuantas noches trató de cerrar su mente y no pensar en ella. La anatomía de su mejor amiga aparecía en sus sueños desnuda, en el esplendor de su belleza.

Cuantas veces esos sueños humedecieron su cama.

Ahora la tenía encima suyo. Aquel deseo de tocarla se estaba cumpliendo de cierta manera.

-Hermione ¿puedes levantarte? –le pregunto Harry. Ella tenia aún los ojos cerrados, Harry esperó unos segundos sin decir nada, hasta que ella le susurró al oído.

-Me gustaría que este momento durase para siempre –y esbozó una sonrisa al abrazarlo.

Harry parpadeo asombrado. Sin darse cuenta su mano derecha acariciaba suavemente el muslo de Hermione; rápidamente su mano siguió subiendo y ya se encontraba infiltrado bajo la falda de ésta.

-Harry, si esto es lo que deseas, entonces yo deseo lo mismo –le susurró una vez más y lo abrazó más fuerte.

Esta vez Harry tenía ambas manos bajo la falda y luego estas pasaron a estar debajo de la ropa interior. Le apretó las nalgas y le pareció tocar el cielo. Empezó a manosearla con deleitosa fruición.

Hermione seguía sin decir nada, estaba aferrada a él sin verle a los ojos.

Harry aprovechó la situación y de un movimiento cambió de lugar con ella. Hermione lo miró tiernamente y con su mano le acarició el cabello, acto seguido le quitó los anteojos.

El fuego mágico de la chimenea, como único testigo, aún chispeaba de vez en cuando su agonía.

A él no le importó los de las gafas, estaba tan cerca de ella que podía distinguir claramente el color rojizo de sus pómulos.

Harry sumergió su cara entre los senos de su amiga, aspiró hondamente y seguidamente le desabrochó la blusa, cayó en cuenta que ella no llevaba brasiere. Empezó a besarle los pechos, lamerle los pezones desesperadamente y ella le sujetó fuertemente las caderas y las recorrió con la suavidad de sus manos.

Harry sentía que sus hormonas se alborotaban dentro de él. Siguiendo esos impulsos le levantó la falda y le bajó la ropa interior rápidamente para explorarle el monte de Venus, la selva virgen de su compañera.

Transcurrieron sendos minutos en los cuales Harry humedeció los labios vaginales de Hermione, minutos en los cuales ella trataba de ocultar sus silenciosos gemidos. El volvió a dirigirse a la cara de sus acompañante, los dos estaban bañados en sudor; sin medir palabra alguna Hermione le dio un beso en la boca durante unos segundos, luego le dio uno en la frente. Harry no aguantó más, sentía su sexo a punto de estallar, y se “víno” ahí mismo, mojando sus pantalones.

Lo siguiente que sintió fue mucho sueño, y se quedó dormido, totalmente agotado.

Los rayos del sol entraban ya por una de las ventanas de la sala común. Harry se despertó de un salto
-¡¡Hermione!! -Gritó en voz baja. ¿Cómo he terminado acurrucado en este sillón? No sé que me paso anoche, no sé si podré ver a Hermione a la cara otra vez o ¿acaso todo lo de anoche fue un sueño?

Una hora mas tarde Harry se encontraba desayunando en el gran comedor junto a sus amigos de Grifindor. Se hallaba sentado al lado de Ginny, a su lado izquierdo se situaba Ron y al lado de éste Hermione. Al terminar de desayunar Ginny apresuró a Ron para que lo acompañase a la biblioteca, éste se levantó dejando solos a Harry y Hermione. Ella se le acercó y lo hizo sonrojar a tal extremo que al pedirle que le pasara la barra de mantequilla...

-To...toma... –Le dijo Harry nerviosamente y sin querer derramó su jugo de calabaza sobre la mesa –lo siento no sé que me pasa –mintió Harry, estaba sumamente colorado.

-No te preocupes Harry, no hay de que avergonzarse; De veras, solo hay que seguir viviendo.
                                                                    
                                                                   FIN.

lunes, 23 de agosto de 2010

El extraño

Aquella noche siempre será recordada por todo el pueblo, será una huella imborrable… Esa vez nuestro pueblo fue salvado de la destrucción por una sola persona, alguien que tenia el poder y la fuerza de un dios…

La historia que estoy a punto de relatarles sucedió ciertamente hace ya muchos años, apenas era un niño cuando todo aconteció. Mis padres llegaron a huir de Ñuri, nuestro pueblo, que había caído en desgracia en tan solo una semana después de celebrar una fiesta patronal. Antes de nuestra huída llegó un forastero, él fue nuestra salvación, pero ahora les contare como comenzó todo…

Una noche como tantas, oscura y con luna llena, cerca a la chacra de la familia Jirarcas se encontró el cuerpo sin vida de un pequeño niño, este presentaba una profunda herida en el pecho, y cuando fue revisado se llevaron una gran sorpresa, le faltaba el corazón.

Pronto los rumores se apoderaron del pueblo, la noticia caló tan hondo que el horror a la noche se volvió palpable. Antes que oscurezca todos regresaban a sus casas, los pelos se erizaban ante cualquier ruido extraño y nocturno. No había policías en aquel lugar, como en todo pueblo pequeño en las serranías, y los guardianes del pueblo se escondieron por temor. Por las mañanas la gente hablaba de quienes podrían ser los culpables: brujos, pishtacos, demonios, jarjachas… una gran lista de opciones correctas. El pueblo tenía muchas creencias que sus ancestros les habían cedido gratuitamente y al parecer ahora confirmarían la veracidad de esos mitos.

Los niños ahora no se separaban de sus madres y ellas no dejaban que se alejen mucho, aunque habían algunos osados que se bañaban solos, sin ninguna mirada paterna, en el río. Transcurrieron dos semanas después del incidente y las cosas empezaban a reanimarse y a olvidarse cuando sorpresivamente dos campesinos fueron atacados bestialmente antes que el sol se ponga en el horizonte. Fueron encontrados con la mandíbula destrozada, faltaban las lenguas y otra vez, como la anterior víctima, sus pechos abiertos mostraban la sustracción del órgano vital. Las ropas ensangrentadas, desgarradas al parecer por enormes uñas fueron quemadas horas más tarde, antes de una reunión de emergencia.

La reunión concluyó cerca del amanecer y el resultado fue nombrar un mensajero para que trajese ayuda, es decir necesitaban ayuda armada y lo mejor era contratar “Ronderos” para atrapar al culpable de los asesinatos, seguramente no estaría muy lejos. Lamentablemente nuestro pueblo no contaba con armas, por lo tanto no había como defendernos, y contratar “Ronderos” era la elección mas sencilla, aunque el pueblo donde podíamos encontrarlos se hallaba a un día de camino, y a decir verdad muchos se negaron a cumplir la función de mensajero y el, de alguna manera, alcalde de Ñuri tuvo que tomar ese puesto.

El sol en todo lo alto anunciaba días trágicos en el futuro. Aun así el alcalde salió corriendo en busca de ayuda, no iba a ser sencillo, de ninguna manera, la oscuridad lo tomaría a medio camino, y la única arma que llevaba era una hoz. Ya de noche y caminando cerca de unas peñas rodeadas de maleza escuchó pisadas y una respiración agitada, se detuvo a escuchar, sujetó con ambas manos la hoz… un fuerte chillido saturó sus oídos, unos ojos rojos batieron la oscuridad de la noche frente a él. La luna sofocada de nubes empezó a liberarse dando a conocer a medias, la figura horrible de un ser.

Temblando de miedo la mejor idea era tratar de alejarse lo más rápido posible, pero, un segundo antes de ponerse a correr se sintió rodeado de miradas rojas, ya no había escapatoria alguna. Empuñando la hoz corrió en dirección de la más cercana, y antes de acertarle un golpe la bestia cayó fulminada al son de un estruendo. El disparo provenía de lo alto de un árbol, del cual bajó un tipo extraño vestido de manera extraña (sic), y empujando al alcalde al suelo se enfrento a los seres, tres disparos y un momento de forcejeo bastaron para exterminarlos. El alcalde le agradeció pero el extraño personaje parecía no hacerle caso y solo atinaba a cargar su escopeta con nuevas provisiones, sorpresivamente apuntó al alcalde y le pregunto si el había convocado a esas criaturas… él respondió que no y que su pueblo era víctima de aquellos entes del infierno. Justamente me dirijo hacia el siguiente pueblo a buscar ayuda de ronderos- continuó. El extraño le pidió que siguiese el camino y los trajese lo más rápido posible, él llegaría a Ñuri y trataría de hacer algo.

Un pueblo ardiendo en llamas fue lo que encontró el forastero cuando dio con el. Los pobladores corrían en todas direcciones casi asfixiados por el humo proveniente de las sucias viviendas de madera. Trató de frenar a uno de ellos en su huida pero no tuvo éxito, no le quedaba otra que usar la fuerza para recibir información.

Estábamos regresando a casa como acostumbrábamos hacer antes del anochecer y de pronto esos demonios, o lo que sean aparecían de todos lados, flanqueando el pueblo, le dijeron fugazmente. Esas cosas como les dices son Jarjachas, añadio el forastero. Las enormes garras de esos demonios ya habían herido a muchos y nada podía hacer para ayudarlos a levantarse, una sola cosa era clara, tenía que eliminarlos. Caminando hacia una de las calles tres criaturas detuvieron su andar, los ojos rojos sangre flameaban como el fuego, el disparo no hizo esperarse y cayeron dos, el tercero encima de él ya clavaba sus garras inmundas cuando un rápido movimiento de cabeza lo mantuvo aún con vida, cosa que aprovechó para patearlo lejos. Otro disparo se dejó escuchar dentro de las llamaradas extendidas por el lugar y el extraño se adentro aún más.

Nadie vió mas de lo que ahora les he contado pues todos huyeron del lugar, cerca del amanecer el alcalde llegó con los ronderos pero ya no había nada que defender, y el humo de las chozas cubriendo el lugar se fue disipando gracias a la matinal brisa helada. Los pobladores fueron regresando poco a poco, aún con miedo, mirando a todos lados, temiendo un nuevo ataque.

Hasta ahora no se han registrado ataques como esos en Ñuri. Nunca más vimos al forastero y muchos creen que nunca existió, que era una divinidad protectora, yo no tengo una respuesta, pero le debemos la vida. No sé si volveremos a saber de él.